Historia de la Danza Oriental

Danza Oriental | Danza del vientre | Bellydance

Cuando los occidentales viajaron a los países de oriente en el siglo XIX quedaron sorprendidos con los movimientos de vientre y cadera de esta danza. Ellos fueron quienes la definieron con el nombre de Danza del vientre, conocida en los países anglosajones como Bellydance.

En los países árabes es llamada Raks Sharki y su traducción es DANZA ORIENTAL. Esta última sería la forma correcta para referirnos a esta danza milenaria.

El Raks Sharki (Danza Oriental) es elegante y refinado incluyendo desplazamientos, giros, movimientos del folklore egipcio, danza clásica y contemporánea.

El Raks Baladi (Danza del Pueblo) es una danza con pocos desplazamientos y con movimientos especialmente de cadera.

El Folclore, por otro lado, representa las costumbres, tradiciones, ritos y cultura de un país; enriquecidos con diferentes matices según su historia, religión, ubicación geográfica, clima, etcétera. Esto ayuda a comprender, como cada uno de los 22 países árabes tiene su propio folklore y estilos de danza.

ORÍGENES:

La Danza Oriental es una de las danzas más antiguas del mundo, que combina elementos de diferentes países del Medio Oriente y Norte de África, aunque sus orígenes precisos son inciertos.

En pueblo de la antigüedad se consideraba que la fertilidad se relacionaba con la tierra. A las mujeres se las atribuía poderes mágicos. Por ejemplo, en Turquía, Grecia, Roma, Siria, Mesopotamia, Egipto, Arabia y la India, etc., hace miles de años, las mujeres tenían danzas rituales con movimientos de cadera y vientre; ceremonias relacionadas con la fertilidad en las que los hombres estaban excluidos.

En el siglo XIX, en el Impero Otomano:

La danza era un entretenimiento en los harenes. Las bailarinas, llamadas Çengi, eran principalmente gitanas y tocaban un instrumento semejante a las castañuelas llamadas çarpara o şakşak.

 

 

El viajero y escritor francés Aubry de La Motraye, cuyos dibujos de sus viajes a Turquía fueron la base de las ilustraciones del pintor y crítico social inglés William Hogharth, se hizo pasar por el asistente de un relojero francés para obtener acceso al harén del imperio otomano, pese al riesgo de perder la vida por ello.

De acuerdo con sus crónicas, las mujeres del harén imperial eran esclavas de varias nacionalidades adquiridas en las conquistas y ocasionalmente compradas para ser concubinas (odaliscas).

Los sultanes podían conceder privilegios a las que destacaran por su sensualidad y belleza.

Las mujeres que vivían en el harén estaban sometidas a un sistema jerárquico que se aplicaba de manera estricta:

La Reina Madre: madre del Sultán, soberana del harén después de él. Cuando el Sultán era niño, ella se aseguraba de la regencia del imperio hasta su mayoría de edad.

La Bas Haseki: mujer preferida del Sultán y era siempre la que le daba el primer hijo varón heredero del trono.

Las Ikbal: mujeres oficiales del Sultán, cuyos hijos eran considerados como príncipes y princesas. Ellas eran como mínimo cuatro y como máximo siete.

La Gedikli Kadin: esclava privada al servicio del Sultán, una de sus funciones era el baño de este.

Las Odaliscas: mujeres jóvenes que ocupaban la cama del Sultán y podían tener hijos.

Las Gözde: jóvenes esclavas del harén que, habiendo llamado la atención del Sultán, compartían su cama.

La esclava elegida era llevada al hammam (baño turco). Se le quitaba todo pelo superfluo, se le perfumaba y se le vestía con bellos atuendos. Después era llevada a la habitación imperial acompañada de música y cantos.

Al entrar en la habitación, se aproximaba suavemente hasta el borde de la cama del Sultán, entrando por el lado donde estaban sus pies. Si quedaba embarazada y le daba un hijo, podía llegar a ser una de sus mujeres o, gracias a su sensualidad y habilidad, llegar a ser su favorita.

De todo esto habla la película de Ferzan Ozpetek ‘El último harén’, donde se retratan los personajes que vivieron el hecho histórico del fin del Imperio Otomano y de la llegada de la república en Turquía.

Durante el siglo XIX, en Egipto existían dos tipos de bailarinas:

  • Las Ghawazee (gitanas): habían regresado a El Cairo tras su exilio al Alto Egipto, ordenado en 1834 por Mohammed Ali, el gobernante que tomó el poder después de Napoleón. Eran las bailarinas que actuaban en las zonas rurales, generalmente para un público de categoría social baja, acompañada  por músicos que tocaban instrumentos como el Ney (Flauta), Tabla (Percusión) y el Mizmar (trompeta). Se caracterizaban por conservarla esencia espiritual y estética del baile. El origen era fenicio, cartaginés. Adoraban recorrer largas distancias y leían la borra del café y las ostras; compartían escenario con juglares, adivinadores, magos y otros personajes de la era medieval. La vestimenta de estas bailarinas, llevaba muchos adornos, brazaletes, colgantes, monedas, colores vivos y muy alegres.

  • Las Awalim: Eran bailarinas más respetadas que estudiaban la danza, el canto y la poesía. Su público pertenecía la alta sociedad y los músicos que las acompañaban tocaban instrumentos como el Ney, Kanoun, Oud y la Darbuka. Ellas interactuaban con zagats (crótalos) y con espadas de algunos espectadores.  Algunas veces eran complementados sus shows con magos o encantadores de serpientes.

En esta etapa nace la costumbre de dar dinero a las bailarinas, premiando su talento por medio de joyas o monedas; actividad que a la fecha se sigue realizando.

A finales de los años 40, la tradición de las Awalim había desaparecido, y con respecto a las Ghawazee, una de las últimas familias en dedicarse a esta forma de entretenimiento fueron las hermanas Mazin.

 

Durante esta época el baile era siempre improvisado, fue hasta 1926 que la libanesa Badia Masabni, abrió una sala de fiestas en El Cairo llamada Casino Badia (en otras versiones Casino Opera) que llegó a ser muy popular. Tenía un programa basado en oriente que incluía bailarinas, cantantes, músicos, comediantes y algunos números europeos.

Badia Masabni comenzó a profesionalizar la danza (que siempre había sido bailada en lugares pequeños como casas o cafés) adaptándola al gran escenario del Casino Badia. Fue entonces cuando incluyeron giros y grandes desplazamientos provenientes de Europa (ballet).

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